Tenemos por un lado a un funcionario municipal que llama cobarde al presidente de la Ciudad. Un presidente que anuncia que dimite, ipso facto, si Carracao le presenta una prueba que demuestre que ha estado detrás de su traslado y que ha sido por represalias.
El mismo funcionario que da una rueda de prensa, a la hora de su café, para indicar que tiene una prueba de que su traslado ha sido por represalias y que un miembro del gabinete de Vivas le escribió un whatsapp indicándoselo.
Esta es la historia resumida de un sainete que no sabemos si va a acabar en dimisión. Es la historia de un sainete que no sabemos si terminará con Vivas recibiendo a Carracao, como en los viejos tiempos. Es la historia de un sainete que no sabemos si terminará con Vivas cesando al consejero, director general, asesor, gestor de servicios o de su círculo de confianza que le ha enviado el mensaje al ex-secretario general del PSOE.
Desde luego, lo que no es normal es que ahora sea Carracao quien establezca el funcionamiento del departamento de Recursos Humanos de la Ciudad Autónoma y se queje porque su anterior cometido ha quedado descabezado. Desde luego, lo que no es normal es que un miembro del gabinete de Vivas, entendiendo que Carracao no miente, le escriba al funcionario y le diga que le trasladan por represalias políticas. Desde luego, lo que no es normal a estas alturas, es que el mismo Vivas no haya llamado, de manera inmediata, a Carracao y le haya pedido la prueba y, luego, a continuación, sin temblarle el pulso, convocar a su jefe de gabinete, Juan Manuel Doncel, para que busque donde sea al escritor del whatssap y le invite a dimitir y si no dimite, pues que le cese de manera fulminante. El cese de manera fulminante es muy fácil, se entiende que debe ser personal de confianza y, por tanto, eso se arregla con un llamada inmediata a la consejera de Hacienda, Economía y Administración Pública, Susana Román, para que preparen el decreto con fecha de ayer mismo, día 20 de abril de 2016. Sin miramiento, porque en eso ya hay experiencia.
Sigo afirmando que estamos asistiendo a un sainete y todos sabemos que los sainetes eran piezas cómicas, pero cortas. Lo cómico no lo veo por ningún lado, aunque el personal está que se descojona y como es corto, esperemos que la solución la tengamos en la jornada de hoy.